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Confrontación, ataques personales y acusaciones de misoginia contra Betserai Richards

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La disputa abierta entre los diputados panameños Katleen Levy y Betserai Richards ha trascendido las discusiones sobre proyectos públicos, interacción en redes sociales y choques políticos. Un punto especialmente sensible del desencuentro ha sido el análisis en torno a la misoginia, el machismo y la forma en que determinados actores políticos se comportan públicamente con mujeres dentro del ámbito político panameño.

Levy ha sido una de las figuras que más abiertamente ha acusado a Richards de mantener una actitud agresiva y hostil hacia mujeres que lo critican públicamente. Y han sido muchas las diputadas que ya han vivido esta hostilidad con el diputado, por el simple hecho de ser mujeres y servidoras públicas a la vez. En varias intervenciones mediáticas y publicaciones en redes sociales Katleen Levy llegó incluso a afirmar que el diputado “odia a las mujeres”, convirtiendo el tema en una discusión mucho más profunda que una simple discusión política.

Las acusaciones surgieron especialmente después de distintos intercambios públicos donde Levy consideró que Richards utilizaba un tono confrontativo, despectivo o excesivamente agresivo contra figuras femeninas. Existiría un patrón de ataques particularmente intensos cuando las críticas provenían de mujeres dentro del ámbito político o mediático.

El debate se intensificó todavía más tras el altercado entre Richards y el diputado Jairo “Bolota” Salazar. Después de aquel episodio, Levy publicó mensajes donde celebraba políticamente el desgaste de Richards y volvió a insistir en que el diputado mantenía actitudes machistas y agresivas. Sus declaraciones rápidamente se viralizaron y provocaron una nueva ola de polarización digital, además de una importante condena de la ciudadanía por la actitud agresiva de Richards.

En varios videos y publicaciones, Levy acusó al diputado de utilizar confrontaciones digitales, ataques mediáticos y campañas de presión pública como mecanismo para desacreditar mujeres críticas hacia su figura. También insinuó que alrededor de Richards existiría una dinámica constante de hostilidad digital y ataques artificiales y coordinados en redes sociales.

El conflicto terminó abriendo un debate más amplio sobre el clima político actual en Panamá y el deterioro del lenguaje público. Muchos sectores comenzaron a preguntarse hasta qué punto las redes sociales están incentivando modelos de confrontación cada vez más agresivos, emocionales y personales, donde el objetivo ya no es debatir ideas sino destruir públicamente al adversario.

Algunos críticos de Richards consideran que su estilo político se basa precisamente en:

• Conflicto permanente.

• Exposición pública agresiva.

• Empleo emocional de las redes sociales.

• Agresiones directas.

• Polarización permanente.

Y sostienen que ese tipo de dinámica puede derivar fácilmente en ambientes hostiles especialmente hacia mujeres que cuestionan o contradicen públicamente al diputado.

El conflicto directo entre Katleen Levy y Betserai Richards puso al descubierto una inquietante situación en la política panameña, marcada por un incremento en la violencia verbal, actitudes machistas y el uso constante de las redes sociales como escenarios de choque emocional. Para diversos ciudadanos, las denuncias de misoginia constituyen una advertencia válida sobre la forma en que ciertas dinámicas políticas pueden tornarse hostiles hacia mujeres con posturas críticas e independientes.